Bolivia inició las pruebas de producción del pozo Montecristo-9, ubicado en Santa Cruz, con el objetivo de aumentar un 13% la disponibilidad de gas natural y un 40% la de combustibles líquidos.
El anuncio se realizó en Okinawa I, a unos 111 kilómetros al noreste de Santa Cruz de la Sierra, con la participación del presidente Rodrigo Paz, el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, y el titular de YPFB, Sebastián Daroca. El pozo se encuentra en una estructura de la formación Los Monos y atraviesa una etapa de evaluación de su capacidad productiva.
Montecristo-9 está ubicado en un reservorio de baja permeabilidad, por lo que requiere técnicas de estimulación hidráulica para determinar su verdadero potencial. Los trabajos comenzaron el 14 de agosto y se desarrollaron por etapas, con resultados iniciales que permitieron avanzar hacia las pruebas de producción.
Paz señaló que el desarrollo de esta estructura podría requerir una inversión futura de unos 1.600 millones de dólares y permitiría generar más de 90 campos. El mandatario también comparó las características geológicas de la zona con las de Vaca Muerta, en Argentina, y destacó que Bolivia cuenta con otros campos maduros que todavía contienen gas, pero cuya extracción está limitada por la falta de tecnología.
El proyecto se desarrolla en un contexto de fuerte dependencia de las importaciones de hidrocarburos. Bolivia importa actualmente alrededor del 60% de la gasolina y el 95% del diésel que consume, mientras el abastecimiento de combustibles registra dificultades y largas filas en las estaciones de servicio. El Gobierno busca revertir el declive de la producción nacional mediante nuevas inversiones y tecnologías de extracción.




