Tras más de un mes y medio de bloqueos de rutas, el Gobierno boliviano aseguró que el país avanza hacia la normalización. El estado de excepción permitió despejar importantes carreteras y reactivar el transporte de combustibles y mercancías. Sin embargo, aún persisten focos de tensión en algunas regiones.

El Gobierno de Bolivia informó que dos de las principales rutas del país quedaron habilitadas luego de los operativos realizados por policías y militares bajo el estado de excepción decretado por el presidente Rodrigo Paz. Entre ellas se encuentran la carretera que conecta La Paz con Oruro y la vía hacia Desaguadero, en la frontera con Perú.

Las autoridades destacaron que la reapertura de estos corredores permitió el ingreso de combustible a las ciudades de La Paz y El Alto, afectadas por el desabastecimiento generado por los bloqueos. También se restableció parcialmente la circulación de camiones que permanecían varados desde hacía más de 40 días.

En la región de Cochabamba se registraron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad durante las tareas de desbloqueo. Los operativos incluyeron el uso de gases lacrimógenos y derivaron en la detención de seis personas, mientras se investigan ataques contra transportistas ocurridos en las últimas horas.

El conflicto comenzó el 6 de mayo con protestas impulsadas por sindicatos, organizaciones campesinas y sectores afines al expresidente Evo Morales, que exigen la renuncia de Paz. Según datos oficiales, la crisis provocó al menos 16 muertes, graves problemas de abastecimiento y pérdidas económicas estimadas en 3.000 millones de dólares.

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