Las protestas y bloqueos en Bolivia continúan agravándose luego de dos semanas de movilizaciones impulsadas por sectores afines al expresidente Evo Morales.
Los manifestantes bloquearon la pista aérea con piedras y troncos para impedir posibles operativos policiales contra Morales, quien enfrenta investigaciones judiciales vinculadas a presuntos delitos de trata de personas y abuso de menores. Además, en el departamento de La Paz continúan activos al menos quince puntos de bloqueo que afectan el tránsito y el abastecimiento de combustible y productos esenciales.
Durante las últimas horas se registraron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en medio de la operación “Corredor humanitario”, organizada por el gobierno para garantizar el paso de camiones con combustible, oxígeno medicinal y otros suministros. La Policía y las Fuerzas Armadas utilizaron gases lacrimógenos para despejar algunas rutas, mientras grupos movilizados respondieron con piedras y explosivos artesanales.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, negó versiones difundidas en redes sociales sobre supuestas muertes durante los operativos y aseguró que las fuerzas de seguridad no emplearon armas letales. Posteriormente, el gobierno ordenó el repliegue parcial de policías y militares para evitar una mayor escalada de violencia.
En paralelo, el gobierno del presidente Rodrigo Paz convocó al diálogo a distintos sectores sociales y campesinos para intentar desactivar el conflicto. Las autoridades también avanzaron en acuerdos con maestros y cooperativistas mineros, aunque las protestas encabezadas por la Central Obrera Boliviana y organizaciones campesinas continúan exigiendo la renuncia del mandatario.





