El Gobierno de Bolivia extendió por otros 90 días el estado de excepción decretado en junio para hacer frente a las movilizaciones y bloqueos de carreteras. La medida fue aprobada por la Asamblea Legislativa tras varias horas de debate.
La decisión fue adoptada después de semanas de protestas protagonizadas principalmente por sectores campesinos y organizaciones sindicales. Los bloqueos provocaron dificultades para el traslado de personas y mercancías y afectaron el suministro de alimentos, combustibles y otros productos esenciales en distintas regiones del país.
El estado de excepción había sido establecido el 20 de junio, después de una ola de movilizaciones contra las medidas económicas impulsadas por el presidente Rodrigo Paz. Según datos oficiales citados durante el debate parlamentario, los enfrentamientos registrados durante las protestas dejaron al menos 16 muertos y generaron pérdidas económicas superiores a los 3.000 millones de dólares.
El Gobierno justificó la prórroga por la posibilidad de que distintos sectores vuelvan a movilizarse en rechazo al aumento de precios, la escasez de combustibles y las dificultades para acceder a dólares. Desde la oposición y organizaciones sociales cuestionaron la continuidad de la medida y reclamaron que los conflictos sean abordados mediante el diálogo.
La extensión tendrá una duración de 90 días y permitirá al Ejecutivo mantener las disposiciones extraordinarias contempladas en el decreto. Las autoridades señalaron que el objetivo es evitar nuevos bloqueos y preservar el funcionamiento de servicios y actividades esenciales mientras continúa la aplicación de las medidas económicas.




