El Gobierno de Bolivia eliminó la subvención al diésel para industrias, empresas y otros grandes consumidores. La medida establece un precio referencial de 18 bolivianos por litro y busca mejorar el abastecimiento.

El Gobierno de Bolivia dispuso un nuevo precio para el diésel destinado a industrias, empresas y otras entidades consideradas clientes directos y grandes consumidores. La decisión, establecida mediante el decreto 5676, apunta a atender de manera urgente los problemas de abastecimiento que atraviesa el país, donde continúan las largas filas en las estaciones de servicio.

El precio referencial quedó fijado inicialmente en 18 bolivianos por litro, unos 1,55 dólares al tipo de cambio vigente. El valor podrá variar, ya que el Ministerio de Hidrocarburos y Energías deberá definir una metodología para actualizarlo. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y las estaciones de servicio quedaron autorizados a vender el combustible a ese precio a los consumidores alcanzados por la medida.

La disposición no modifica el precio para el transporte público y privado que registre consumos inferiores a 5.000 litros mensuales. Estos usuarios continuarán pagando 9,80 bolivianos por litro. El Gobierno explicó que los consumidores de diésel se dividen según su nivel de demanda: los usuarios primarios compran entre 120 y 5.000 litros al mes, los clientes directos entre 5.000 y 19.999 litros y los grandes consumidores más de 20.000 litros.

La decisión se produce en medio de una crisis de abastecimiento que afecta desde hace semanas a distintas regiones de Bolivia. Autobuses y camiones de carga pesada permanecen durante horas e incluso días en las filas para conseguir combustible en ciudades como La Paz, El Alto y Santa Cruz. El Gobierno sostiene que el nuevo esquema permitirá liberar recursos y garantizar una mayor disponibilidad de diésel.

La eliminación de la subvención para los grandes consumidores se suma a los cambios que la administración de Rodrigo Paz viene aplicando sobre los combustibles. El Ejecutivo había retirado en diciembre la subvención vigente desde 2005, aunque posteriormente debió restablecerla parcialmente tras protestas sindicales. En julio, además, decidió mantener durante seis meses los precios de otros combustibles, mientras el país enfrenta las consecuencias del tipo de cambio y de su fuerte dependencia de las importaciones de carburantes.

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