El Gobierno incorporó como nueva causal de expulsión o prohibición de ingreso la difusión de mensajes de odio, discriminación o violencia contra el pueblo argentino y el ultraje a los símbolos patrios. La norma excluye expresamente las críticas políticas, ideológicas y académicas protegidas por la libertad de expresión. 

El Gobierno nacional incorporó nuevas causales para impedir el ingreso o disponer la expulsión de extranjeros que promuevan discursos de odio o actos considerados contrarios a los intereses fundamentales del país. La medida forma parte de la reforma de la política migratoria impulsada por el Poder Ejecutivo.

Entre las nuevas disposiciones, se establece que podrá rechazarse el ingreso o expulsarse del territorio nacional a quienes difundan mensajes de odio, discriminación o violencia dirigidos contra los argentinos por su nacionalidad, así como a quienes ultrajen la bandera, el escudo, el himno nacional u otros símbolos patrios.

La normativa aclara expresamente que estas previsiones no alcanzan a las críticas políticas, ideológicas, académicas o periodísticas, las cuales continúan protegidas por el derecho a la libertad de expresión reconocido por la Constitución Nacional y los tratados internacionales de derechos humanos.

El objetivo oficial es dotar al Estado de mayores herramientas para actuar frente a conductas que promuevan la violencia o la discriminación contra la comunidad nacional, diferenciando esos casos de las manifestaciones de opinión o del debate público legítimo.

La reforma integra un paquete más amplio de cambios en materia migratoria que también endurece los requisitos para el acceso a la residencia, amplía las causales de inadmisión y expulsión, y establece nuevas reglas para el acceso de extranjeros no residentes a determinados servicios públicos, entre ellos la atención sanitaria programada.

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