El Gobierno boliviano decidió mantener la pausa ambiental y fortalecer las restricciones sobre las quemas debido al incremento del riesgo de incendios forestales. La medida busca evitar que la temporada seca provoque una emergencia similar a la registrada en años anteriores.
Santa Cruz y Tarija concentran la mayor cantidad de focos de calor detectados en el territorio nacional. A finales de julio se habían reportado alrededor de 1.930 focos, mientras que algunas comunidades tarijeñas denunciaron viviendas afectadas, daños en fuentes de agua y dificultades para controlar el avance del fuego.
Las condiciones climáticas complican las tareas de los equipos de emergencia. La falta de humedad, las altas temperaturas y los fuertes vientos favorecen la propagación de las llamas, especialmente en zonas rurales y áreas próximas a reservas naturales.
El Ejecutivo informó que se encuentra en marcha un plan nacional de prevención y mitigación. La estrategia incluye coordinación con gobernaciones, municipios, bomberos, Fuerzas Armadas y organizaciones comunitarias, además de mayores controles sobre las quemas ilegales.
Bolivia también busca fortalecer la cooperación con Brasil y Paraguay para enfrentar incendios que pueden atravesar las fronteras. Las autoridades coinciden en que la prevención será determinante, debido a que los recursos disponibles para combatir incendios de gran magnitud continúan siendo limitados.





