La crisis política y social en Bolivia volvió a intensificarse este lunes con graves enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en distintos puntos de La Paz. Las protestas, impulsadas por sectores afines al expresidente Evo Morales y organizaciones sindicales.
Los disturbios se registraron principalmente en el centro paceño, donde columnas de manifestantes provenientes de El Alto, Pampahasi y la zona Sur avanzaron hacia la sede del poder político. Durante la jornada se escucharon detonaciones de petardos y cartuchos de dinamita, mientras la Policía respondió con gases lacrimógenos para dispersar las movilizaciones y despejar calles bloqueadas.
La cuarta semana consecutiva de protestas mantiene más de 50 cortes de rutas en departamentos como La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Santa Cruz. La situación generó problemas de transporte, escasez de combustible y dificultades en el abastecimiento de productos básicos en varias ciudades del país.
En paralelo, el presidente Rodrigo Paz anunció una reducción del 50% en los salarios del Poder Ejecutivo como gesto de austeridad frente a la crisis. Además, aseguró que hará cumplir la Constitución frente a los sectores que rechacen el diálogo y afirmó que Bolivia atraviesa una “transformación política” marcada por un “parto doloroso pero necesario”.
Las organizaciones movilizadas, sin embargo, denunciaron represión policial y condicionaron cualquier negociación a la anulación de las órdenes de captura emitidas contra dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB), entre ellos Mario Argollo, actualmente en la clandestinidad. Mientras tanto, el Gobierno insiste en convocar al diálogo para intentar frenar una crisis que sigue profundizando la tensión política y social en el país.





