El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, cuestionó las protestas y la ocupación del Ministerio de Trabajo realizada por sindicatos fabriles en La Paz. La crisis social se profundiza con bloqueos, paro indefinido y reclamos de distintos sectores.
La tensión aumentó luego de que trabajadores afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB) ingresaran al Ministerio de Trabajo para exigir la renuncia del ministro Edgar Morales. La Policía intervino con gases lacrimógenos y detuvo a 13 personas, aunque una fue liberada y 12 continúan arrestadas. El Gobierno anunció acciones penales por privación de libertad y allanamiento.
Rodrigo Paz condenó los hechos y afirmó que no se puede aceptar la ocupación violenta de instituciones públicas. Además, el vocero presidencial José Luis Gálvez calificó la protesta como un “sicariato sindical” y aseguró que este tipo de acciones no contribuyen al diálogo entre el Ejecutivo y los sectores movilizados.
Por su parte, la COB endureció su postura y exigió la liberación inmediata de los detenidos. Su secretario ejecutivo, Mario Argollo, advirtió que otros gremios podrían sumarse a las movilizaciones si el Gobierno no responde a sus demandas. También confirmó que las protestas se coordinarán con organizaciones campesinas que mantienen bloqueos de carreteras en el departamento de La Paz.
El conflicto comenzó el 1 de mayo con un paro general indefinido impulsado por la COB. Entre los principales reclamos figuran un aumento salarial del 20%, el rechazo a privatizaciones y la derogación de una ley agraria. Mientras el Gobierno intenta abrir una mesa de diálogo, la administración de Paz enfrenta la crisis social más importante desde su llegada al poder en noviembre de 2025.




