El presidente pidió unidad y defendió el proceso de cambio en medio de tensiones políticas y crisis económica.

Durante la sesión de honor por el Bicentenario de Bolivia, realizada el 6 de agosto en la Casa de la Libertad en Sucre, el presidente Luis Arce exhortó a no cambiar el rumbo del país de cara a las elecciones del 17 de agosto. Reivindicó la vigencia del proceso de cambio iniciado por el Movimiento Al Socialismo (MAS) y afirmó que la unidad social y política es clave para consolidar su continuidad.

En su discurso, Arce subrayó que el Bicentenario marca el inicio de una nueva era para Bolivia, destacó el papel histórico del MAS y reivindicó la nacionalización y la industrialización como pilares de su modelo económico. Aseguró que el “ajayu” del proceso de cambio sigue vivo y llamó a defender las conquistas sociales frente al egoísmo y la mezquindad. También remarcó que el legado más importante de su gestión es el impulso irreversible de la industrialización.

El mandatario también identificó obstáculos internos y externos que, según dijo, afectaron su administración. Señaló la inflación global provocada por conflictos internacionales, la crisis climática, los bloqueos, las trabas legislativas y el intento de golpe militar del 26 de junio de 2024 como amenazas a su Gobierno. Defendió que estos problemas son coyunturales y negó que haya entregado recursos naturales, advirtiendo que quienes ahora buscan ser “barones del litio” son los verdaderos interesados en su privatización.

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